La mayoría de los ataques aprovecha contraseñas repetidas o accesos sin protección adicional. Cinco cambios sencillos reducen gran parte de ese riesgo.
1. Usa contraseñas únicas
Un gestor de contraseñas puede crear y guardar claves largas para cada servicio. Así, una filtración no compromete todas tus cuentas.
2. Activa la verificación en dos pasos
Prefiere una aplicación de autenticación o una llave física cuando estén disponibles.
3. Revisa sesiones y dispositivos
Cierra accesos que no reconozcas y elimina aplicaciones antiguas con permisos innecesarios.
4. Mantén todo actualizado
Las actualizaciones corrigen fallas conocidas en el sistema y las aplicaciones.
5. Desconfía de la urgencia
Antes de abrir un enlace o entregar datos, confirma el remitente por otro canal.